COP17 de Durban, Mandela tenía razón

La refundación de la Unión Europea, y su obligado trato mediático, ha dejado en un segundo plano a la Conferencia de las Partes (COP) de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC) celebrada en Durban. Tal vez esa “poca atención” ha sido clave para señalar que en Durban se han producido importantes avances en las negociaciones internacionales para alcanzar una acuerdo vinculante y a largo plazo para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y la Ministra de Medioambiente Sudafricana y Presidenta de la COP17, Maite Nkoana-Mashabane durante la cumbre.

Seis son las principales consecuencias del encuentro sudafricano. La primera es el establecimiento de un proceso formal, conocido ya como Plataforma de Durban, para la adopción de un marco legal antes de 2015 y aplicable a todos los países en 2020. Un proceso formal firmado por los 194 países de la convención, algo que no se había dado hasta ahora y que es ambicioso en sus objetivos. Ambicioso porque incluye un programa centrado en identificar y explorar nuevas opciones para cerrar la brecha entre los compromisos de la reducción de emisiones de los distintos países con la vista puesta 2020 y también el objetivo de mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 2ºC.

Una segunda consecuencia de lo negociado en Durban es la continuación del Protocolo de Kyoto a través de un segundo periodo de compromiso, rubricado por 35 países industrializados. Estos deberán reducir sus emisiones de GEI entre un 25% y un 40% antes de 2020 y comunicar sus objetivos de reducción o la limitación cuantificada de sus emisiones antes de mayo de 2012.

Una  tercera consecuencia positiva de Durban es la puesta en marcha inmediata del Fondo Verde Climático. Un ente con estructura propia que será el canal para ayudar a los países en desarrollo y que contará, a partir de 2020, de fondos públicos y privados por valor de 100.000 millones de dólares. Y junto a esta, una cuarta medida es la creación de nuevas reglas sobre gestión forestal.

La quinta medida destacable de Durban tiene que ver con los importantes avances en el seguimiento y transparencia de las Acciones de Mitigación del Cambio Climático tanto de países desarrollados como en vías de desarrollo y, por último, la sexta supone la puesta en marcha efectiva del Mecanismo Tecnológico y del Comité de Adaptación que estarán en funcionamiento en 2012.

Nelson Mandela dijo una vez: ”Lo imposible, siempre parece imposible hasta que se consigue”, y creo que esta frase también define el trabajo realizado en Sudáfrica estas últimas semanas. Sin mucho eco mediático, parece que los 194 países asistentes empiezan a moverse en la misma dirección.

La City califica al Euro de “Titanic a punto de hundirse” y agradece la postura de Cameron de no ratificar el nuevo tratado de la UE

Sarkozy consideró "inaceptable" la no adhesión del Reino Unido al Tratado

David Cameron ha rechazado suscribir los cambios en el tratado europeo porque no consiguió garantías de que la City no se vería afectada por la futura regulación financiera que se apruebe en Bruselas. Los bonos públicos británicos y la libra se mantienen estables. 

Hoy, los ejecutivos del distrito financiero londinense agradecen la actitud del primer ministro con tranquilidad en los mercados, donde la bolsa, la libra y los bonos públicos británicos se mantienen relativamente estables, y con palabras de elogio hacia el líder conservador por su distanciamiento de la problemática Eurozona.

Terry Smith, consejero delegado de la firma de trading Tullet Prebon, asegura que Cameron “ha renunciado a subirse al Titanic antes de hundirse, porque no hay nada que garantice que el euro vaya a sobrevivir”. Otro bróker de la City revela que, en la reunión celebrada esta mañana entre los ejecutivos y operadores de su compañía, muchos de ellos no podían ocultar su satisfacción por la decisión del primer ministro.

Rubert Casajuana, operador de renta fija de la firma británica King & Shaxson, explica que “la alegría de la City tiene un componente sentimental por el euroescepticismo de muchos, y también una parte racional por los beneficios que se observan por estar fuera del euro”. Varios factores explican la relativa euforia en la City. El primero es la protección otorgada al sector por parte de Cameron ante las normas de Bruselas, especialmente ante la posible imposición de una tasa sobre las transacciones financieras (la denominada tasa Tobin). Este impuesto requiere unanimidad en la Unión Europea, por lo que Reino Unido puede optar por no aplicarlo.

El francés Xavier Rolet, consejero delegado de la Bolsa de Londres, afirma que “el primer ministro ha hecho bien en defender los intereses de Reino Unido. La introducción de la tasa sobre las transacciones financieras tendría consecuencias desastrosas para Reino Unido y Europa”. Según cálculos de la Comisión Europea, esa tasa recaudaría 57.000 millones de euros anuales, de los que 40.000 millones provendrían de las firmas ubicadas en Londres. La segunda razón para el apoyo a Cameron es que los economistas y analistas de la City son muy escépticos sobre el futuro de la Eurozona. Jonathan Loynes, de Capital Economics, resalta que “la cumbre europea no ha producido el efecto que muchos esperaban: la intervención del Banco Central Europeo en el mercado de bonos, que es la principal solución a la crisis”.

Según Terry Smith, “los países en la periferia de Europa, incluido Francia, lo van a tener difícil para seguir siendo competitivos si siguen en la moneda única”. Tim Leunig, profesor de la London School of Economics, cree incluso que “el pacto no está cerrado. Veo complicado que países como España acepten por completo las medidas fiscales incluidas en el acuerdo”. El último motivo de satisfacción en la City es que Reino Unido puede seguir siendo un refugio para los inversores que huyen de los problemas en la zona euro. Hoy, la Bolsa de Londres ha subido, la libra se ha revalorizado un 0,11% frente al euro, y la prima de riesgo de los bonos británicos a diez años se mantiene estable respecto a los alemanes. Pero no todo es optimismo en la City. Algunos temen que, como consecuencia del aislamiento británico, el resto de Europa podría negociar sin participación de Reino Unido aquellas normas para el sector financiero que no necesitan ser aprobadas por unanimidad en la Unión Europea.

Bill Blain, director del bróker NewEdge, cree que “David Cameron se derritió en la cumbre como una barra de chocolate. No le veo como un buen líder para el próximo enfrentamiento entre Reino Unido y Europa”. Mats Persson, director del think tank conservador Open Europe, afirma que “existe la preocupación de que Cameron haya gastado mucho capital político sin obtener nada a cambio”. Información extraída de Expansión y firmada por su corresponsal, Roberto Casado

Una Eurozona más fuerte fiscalmente…

El objetivo es fortalecer la deuda soberana reforzando los fondos de rescate y cerrar a los inversores privados la participación en reestructuraciones.

Angela Merkel y Nicolás Sarkozy, presentando el nuevo tratado que fortalecerá la Zona Euro

La Unión Europea acusada de inmovilismo y falta de liderazgo durante los últimos meses, avanza. Los líderes europeos han dado hoy un salto adelante en la consolidación fiscal de la eurozona con el que confían en devolver la confianza en la deuda soberana, tras haber reforzado sus fondos de rescate y zanjado la opción de que los inversores privados puedan participar en reestructuraciones.

El Reino Unido se quedó solo en su rechazo al nuevo tratado para reforzar la disciplina fiscal en la zona euro y salir de la crisis, al que previsiblemente se sumarán los demás miembros de la UE, después de que Londres se excluyó al no lograr incluir sus objetivos. “Reafirmamos con claridad que las decisiones adoptadas sobre la deuda griega en julio (cuando se pactaron quitas voluntarias del 50 por ciento) tienen un carácter único y excepcional”, reza la declaración conjunta de los jefes de estado o de gobierno de la eurozona emitida hoy.

Con ella se apaga el fuego avivado hace más de un año con las declaraciones de la canciller alemana, Ángela Merkel, en Deauville, consideradas como fundamentales para la escalada de las primas de riesgo de países como España por encima de los cuatrocientos puntos básicos.

El 18 de octubre de 2010 la canciller afirmaba que “habrá que revisar los tratados para que en el caso de que se produzca una nueva crisis, estén asociados los acreedores privados”, ya que “cada cual tiene que asumir sus responsabilidades”. Hoy Merkel ha reconocido que aquel paso “ha contribuido de alguna manera a la incertidumbre”, pero ha insistido en que existían “preocupaciones importantes” sobre la posibilidad de que Grecia tuviera que sufrir una reestructuración, por lo que sus palabras “en el fondo” fueron “correctas”.

Suecia, República Checa y Hungría se desmarcaron hoy claramente del escepticismo británico al expresar su disposición a participar en el pacto intergubernamental para restaurar la confianza en la zona del euro, aunque indicaron que necesitarán consultar a sus parlamentos nacionales.

Los 17 países que comparten la moneda única, más Bulgaria, Dinamarca, Letonia, Lituania, Polonia y Rumanía ya habían expresado a primera hora de la mañana su intención de sumarse al proceso, del que aún deben concretarse cuestiones como el papel que desempeñarán las instituciones comunitarias.

“Habríamos preferido un cambio completo del tratado a Veintisiete, pero al no lograr una decisión unánime tuvimos que adoptar otra decisión”, explicó el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, al término del encuentro.

Al no implicar a todos los miembros de la UE, el nuevo tratado no será comunitario sino de internacional (igual que era el Tratado de Schengen antes de ser asimilado en la legislación comunitaria).

Por ello, Van Rompuy reconoció que esta vía implica “ciertos obstáculos” en relación a la participación de las instituciones europeas en el cumplimiento del tratado, pero confió en poder superarlos.

El primer ministro de Luxemburgo y presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, opinó que la negativa británica a sumarse al acuerdo perjudica tanto al Reino Unido, como a los Veintisiete. Juncker dijo que la exclusión de los británicos es un problema para la UE, “porque no es bueno que Londres se quede al margen”, pero también para los británicos, ya que “si quieren jugar un papel central en Europa, tienen que ser parte de todas las políticas comunes que estamos desarrollando”. “Un país que no es parte del proceso político, sale perdiendo”, señaló Juncker.

El presidente del Ejecutivo comunitario, José Manuel Durao Barroso, se pronunció en la misma línea: “en términos del papel de las instituciones se pueden hacer muchas cosas con este tratado”, si bien admitió que “algunas de las decisiones son un poco complicadas, estamos examinándolas y creemos que se encontrará una buena solución”.

Barroso destacó, no obstante, que aunque habría sido más sencillo contar con un acuerdo apoyado por todos los socios europeos, esta nueva vía a 26 “será probablemente más rápida”.

La canciller alemana, Angela Merkel, coincidió en que el proceso “será muy rápido”, ya que “a principios de marzo debería estar listo el tratado, que se ratificará inmediatamente”. Merkel se mostró satisfecha con el resultado, después de haber logrado numerosas concesiones de sus socios europeos, como posponer la emisión común de deuda (eurobonos), y consideró que esta cumbre marca “un punto de inflexión hacia una unión de estabilidad”.

Sin embargo, el primer ministro italiano, Mario Monti, ha asegurado que se han producido avances en las negociaciones para una futura emisión de eurobonos.

. …pero con un Reino Unido “aislado”

 

El premier británico aseguró que la City no puede estar sujeta a una política monetaria de la UE

El rechazo británico sembró en el Reino Unido temores de aislamiento del país en Europa. No obstante, el propio Cameron dijo por la tarde desde Londres que no le da miedo quedarse aislado en Europa aunque reconoció que su rechazo supone “un cambio” en las relaciones de su país con Bruselas.

Más allá de los problemas de forma, los Veintisiete sí lograron un acuerdo para acelerar un año la entrada en vigor del fondo de rescate permanente (MEDE) y combinarlo hasta mediados de 2013 con el fondo temporal (FEEF), que dispone en la actualidad de una capacidad de intervención de 250.000 millones de euros.

El MEDE, por su parte, mantendrá de momento un límite de 500.000 millones de euros en su dotación, cuya idoneidad será revisada en marzo de 2012, pero no recibirá las características de una institución crediticia, lo que le hubiera permitido acceder al Banco Central Europeo y tener una capacidad de intervención casi ilimitada.

El recurso al BCE y la posibilidad a largo plazo de emitir deuda común, los llamados “eurobonos”, cayeron durante las negociaciones por la oposición de Alemania.

La UE acordó, por otro lado, reforzar con 200.000 millones de euros, a través de préstamos bilaterales, los recursos del Fondo Monetario Internacional (FMI) para que pueda hacer frente a hipotéticos nuevos rescates de países en dificultades, una decisión que tendrá que ser confirmada en los próximos 10 días.

Los Veintisiete decidieron también eliminar la posibilidad de que el sector privado participe en los rescates, que en el caso de Grecia se tradujo en una condonación de la deuda del 50 % que tuvo un impacto muy negativo en los mercados, según el propio Van Rompuy.

El Consejo Europeo cerró también un acuerdo sobre disciplina fiscal, que obliga a fijar en las constituciones nacionales un límite al déficit estructural anual del 0,5 % del PIB, así como para imponer de forma más inmediata sanciones a países incumplidores de los objetivos de déficit y deuda.

Los acuerdos permitieron a las bolsas europeas cerrar la semana con números verdes. Así, el Ibex-35 subió hoy un 2,23%, se sitúa en los 8.649 puntos y evita terminar la semana con pérdidas. La prima de riesgo española se relajó hasta los 360 puntos básicos.

El primer ministro británico, David Cameron, quien abandonó el encuentro sin ofrecer las tradicionales declaraciones a la prensa, se enrocó en la madrugada del viernes en sus reclamaciones para quedar excluido de la regulación financiera de la UE, que fueron consideradas “inaceptables” por el presidente francés, Nicolas Sarkozy