Los islandeses no quieren pagar la deuda de sus bancos

La semana pasada, en Londres y Reykiavik se detuvieron a  6 personas por su presunta responsabilidad en el colapso financiero de Islandia en 2008. De dicha crisis devino una reacción ciudadana que permite dar otro enfoque a las recientes intervenciones realizadas en países como Grecia e Irlanda.

Un ciudadano islandés protesta en Reikiavik

 

El periodista británico afincado en España, John Carlin, – autor del libro El Factor Humano– redactó para El País en abril 2008 una serie de reportajes en los que representaba la realidad de Islandia como el lugar ideal para vivir con una fuerte red de servicios sociales y una prosperidad envidiables. Tanto era así que en su texto señalaba un estudio académico publicado en el diario The Guardian en 2006 según el cual los islandeses eran el pueblo más feliz de la tierra y su país pese a la lejanía y la climatología adversa el lugar ideal para vivir.

Tan sólo 6 meses después de dicho artículo, en Octubre de 2008,  Islandia caía en la banca rota, su sistema bancario desaparecía y dejaba un deuda de 19.000 millones de dólares, en parte por la confianza del gobierno en la mala gestión de tres bancos privados (Kaupthing, Glitnir y Landsbankinn) El gobierno tuvo que nacionalizar las entidades citadas par evitar la quiebra del país. En noviembre, la corona islandesa ya había perdido un 58% de su valor, la inflación se disparó hasta el 19% en enero de 2009 y ese mismo año la economía se contrajo un 7%.

El primer ministro, Geir Haarde fue obligado a dimitir en enero de 2009 y ahora se enfrenta a los tribunales por su mala gestión. Y además el colapso dejó a 400.000 clientes del Landsbankinn – suscriptores del depósito Icesave y en su mayoría británicos y holandeses – sin poder acceder a sus ahorros entre 6 y 8 semanas, el tiempo en el que se esperaba el pago a través del Sistema de Garantía de Depósitos de la UE. Islandia buscó financiación externa internacional para solucionar el problema y por ello  el FMI aportó 2.100 millones de euros y otros 2.500 millones fueron aportados por otros países nórdicos.

El Primer Ministro dimite

La situación económica conllevó a toda una serie de protestas sociales que culminaron con la la dimisión del Primer Ministro, el conservador Geir H. Haarden, y de todo su gobierno en bloque,la primera caída de un gobierno víctima de la crisis financiera mundial. Se celebraron elecciones anticipadas en abril de 2009 de las que sale un gobierno de coalición formado por la Alianza Social-demócrata y el Movimiento de Izquierda Verde, encabezado por la nueva Primera Ministra Jóhanna Sigurðardóttir.

Es en ese momento cuando Los gobiernos británico y holandés presionan para que se les devuelva el dinero a sus ciudadanos perdidos en el depósito Icesave. El Parlamento islandés resuelve abordar el tema mediante una ley ampliamente discutida que propone la devolución de la deuda a Gran Bretaña y Holanda mediante el pago de 3.500 millones de euros, suma que pagarán todas las familias islandesas mensualmente durante los próximos 15 años al 5,5% de interés. La propuesta supone la nacionalización de una deuda privada contraída por una mala gestión privada.

Y la población dice NO

Ante ver hipotecado su futuro los islandeses a través de una propuesta diferente, innovadora, y pacífica solicitan someter dicha ley a referéndum. En enero de 2010 el Presidente, Ólafur Ragnar Grímsson, se niega a ratificar la ley y anuncia que habrá consulta popular. En marzo tiene lugar el referéndum y el “no” arrasa con un 93% de los votos. Sólo el 1,6% de la población apoya la medida.

Paralelamente el gobierno toma diferentes medidas.  La primera es que el gobierno inicia una investigación para dirimir jurídicamente las responsabilidades de la crisis y fruto de estas pesquisas son las detenciones de 9 políticos y banqueros realizadas el pasado 9 de marzo en Londres y Reykiavik. La segunda es que Islandia solicitó en Julio de 2009 la adhesión a la Unión Europea.

La tercera tiene que ver con la cración de una asamblea popular para reformar la Constitución. En noviembre de 2010 y en este contexto de crisis se establece una asamblea constituyente de 25 miembros,”ciudadanos de a pie”, para reformar la Constitución con el fin de recoger las lecciones aprendidas de la crisis y sustituya a la Carta Magna actual, una copia de la Constitución danesa. Se eligen 25 ciudadanos sin filiación política de los 522 que presentaron candidaturas.

La cuarta y última es la aprobación  por parte del Parlamento Islandés de una ley de medios revolucionaria para fomentar la investigación mediante un proyecto de ley que pretende crear un marco jurídico destinado a la protección de la libertad de información y de expresión. Se pretende hacer del país un refugio seguro para el periodismo de investigación y la libertad de información donde se protejan fuentes, periodistas y proveedores de Internet que alojen información periodística.

Otro Referéndum a la vista

Después del primer NO popular a la primera propuesta de ley de devolución de la deuda el Parlamento ha trabajado en  las últimas semanas un nuevo texto que también deberá ratificar la población islandesa. Para muchos todavía es injusto que sea la población la que deba pagar la falta de competencia de los bancos pero qué la población y el Estado islandés asumiesen o no el “agujero” sería determinante en la recalificacón de su deuda soberana.

El caso islandés cuya economía ya salió de la recesión el tercer trimestre de 2010 y prevé crecer un 3% esta año, es un ejemplo de cómo ante la crisis actual la ciudadanía puede actuar, y de forma preactiva puede imponer mejoras políticas y económicas ante los acontecimientos adversos

Eycom ha tomado como fuentes de información para este post.

www.unitedexplanations.org

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